Toxina Botulínica (Botox)

Botox Toxina Botulínica

El Vistabel, conocido también como Botox, es uno de los tratamientos más eficaces y demandados para el tratamiento de las arrugas de expresión. La toxina botulínica o Botox es una técnica eficaz para rejuvenecer el rostro y devolverle su aspecto natural que se utiliza como fármaco desde hace más de 20 años. En su inicio, se aplicó básicamente al tratamiento de espasmos musculares (tics, estrabismos oculares, etc.). En la década de los 90, se utilizó con éxito en EEUU para el tratamiento de las arrugas de expresión (entrecejo). En España, el Botox se empezó a comercializar con el nombre de Vistabel en el año 2004.

El Botox está indicado, fundamentalmente, para el tratamiento de las arrugas de expresión. El efecto del Botox se produce al provocar una relajación temporal de los músculos que originan este tipo de arrugas. Se están estudiando otras indicaciones del Botox con resultados esperanzadores a nivel de la piel del escote, antebrazos, comisuras labiales, etc.
La duración de los efectos del Botox puede variar según el paciente: entre los 4 y 6 meses. Las sesiones posteriores se irán espaciando paulatinamente debido a la debilitación de la placa motora del músculo tratado.

El tratamiento de Botox es siempre reversible. Cuando la toxina botulínica deja de tener efecto el músculo vuelve a contraerse y la arruga reaparece de nuevo.

La técnica del Botox consiste en infiltrar la toxina botulínica en los músculos que se quieren relajar por medio de una aguja muy fina. El efecto del Botox comienza a las 48-72 horas, alcanzando su máximo efecto una semana después.

En ocasiones, puede acompañarse un leve dolor de cabeza, que responde a los analgésicos habituales o, incluso, a un ligero hematoma. No se han descrito casos de toxicidad sistémica con Botox.

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