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El Peso de las Emociones

El Peso de las Emociones

La Obesidad no solo se debe a los malos hábitos, el sedentarismo, la genética… Una mala canalización de las emociones también puede ser un desencadenante.

Todos nos hemos dado algún atracón alguna vez o hemos devorado una barra de chocolate tras un día difícil. ¿Eso significa que tenemos un trastorno alimentario? Evidentemente no, son situaciones puntuales que todos podemos tener en algún momento de nuestra vida. El problema viene cuando esta conducta se repite de forma habitual, como un mecanismo de escape ante determinadas situaciones.

La falta de control frente a la comida, el no poder parar, el malestar y la vergüenza posterior, son algunas características útiles para determinar si verdaderamente nos encontramos ante un problema de índole psicológico.

La privación de calorías genera ansiedad y desencadena el atracón

Existen muchos factores implicados en la aparición y desarrollo de los trastornos alimenticios y, sin duda, las dietas demasiado estrictas son uno de los más frecuentes. La privación de calorías genera una gran sensación de hambre y de ansiedad que acaba desencadenando, a corto y medio plazo,episodios de sobreingesta y atracones durante los cuales se pierde totalmente el control sobre la comida. Además, esta conducta causa un fuerte sentimiento de culpa y un estado depresivo que la persona trata de aliviar comiendo más. Así, se entra en una espiral autodestructiva y en un peligroso círculo vicioso del cual es muy difícil salir sin apoyo terapéutico.

Otra causa común es lo que los expertos llamamos ‘alimentación emocional’, ingestas causadas más por estados de ánimo que por necesidades fisiológicas reales. Es decir, comer como una forma de compensar un sentimiento negativo independientemente de la sensación de apetito. La baja autoestima, tristeza, ansiedad, estrés, soledad, aburrimiento, problemas familiares o laborales, historiales de abuso… Pueden estar asociados a un desorden alimentario.

Cuando un paciente acude a la clínica en busca de ayuda, lo primero que hacemos es realizar un buen diagnóstico para determinar si existen síntomas que nos muestren un trastorno de la conducta alimentaria. Si es así, el tratamiento no puede centrarse únicamente en la pérdida de peso porque el fracaso estará garantizado. Es imprescindible elaborar un plan de seguimiento terapéutico para evitar recaídas a medio/largo plazo.

Tras más de 40 años liderando el tratamiento del sobrepeso y la obesidad en Cataluña, hemos constatado que la mejor forma de abordar el problema de la obesidad, cuando viene acompañada de trastornos alimentarios, es desde la psicología clínica siguiendo un enfoque congnitivo-conductual.

Objetivo: una vida normal

Los pacientes nos comentan siempre que conocen muy bien la teoría pero que fallan en la práctica. La gran mayoría, comparten la angustia de buscar una solución definitiva a su problema tras muchos intentos fallidos.

Es un gran error buscar el consuelo en la comida

Lo más importante es hacerles entender que si logramos modificar nuestra manera de pensar, entender y afrontar el problema con conductas personalmente adaptadas, lograremos un buen control y el mantenimiento de los resultados de por vida. Y, sobre todo, entendiendo que un buen tratamiento deberá de ir siempre enfocado a hacer desaparecer de por vida la palabra ‘dieta’ y apostar por el aprendizaje de nuevas conductas que permitan llevar una vida completamente normal -pudiendo comer todo tipo de alimentos- pero adquiriendo unos niveles de control para no recaer en los errores del “todo o nada”.

Otro de los principales objetivos es aprender a identificar aquellos estados y sentimientos anímicos más involucrados con la ingesta, los que buscan un placer inmediato en la comida pero que después tan solo aportan un mayor sufrimiento emocional y un autocastigo.

Además, tenemos que enseñar a nuestros pacientes que ya no sirve aislarse, que hay que participar y disfrutar de la vida social plena. Afrontando de forma correcta las celebraciones y/o comidas sociales y, sobre todo, frenando las conductas evitativas motivadas por la no aceptación de uno mismo, o por ese miedo al rechazo social que únicamente les produce un aumento de la ansiedad y bajar su autoestima.

Un modelo de tratamiento único

En nuestra clínica ofrecemos un modelo terapéutico único a nivel nacional basado en un programa reeducativo personalizado a través del cual los pacientes aprenden a manejar y a controlar su problema. Para ello, un amplio equipo de profesionales integrado por médicos, psicólogos, psiquiatras, nutricionistas, endocrinos, entrenadores personales, fisioterapeutas, chefs… trabajan conjuntamente abordando el tratamiento desde una perspectiva 360º. El objetivo es conseguir una inmersión total del paciente en su nuevo estilo de vida, implicándole al máximo a la vez que se le facilitan todas las herramientas necesarias para que, una vez dado de alta, pueda desenvolverse y superar con éxito todos los obstáculos que se encuentre en un futuro.

Si el paciente se adhiere correctamente al tratamiento, las garantías de resultados son del 98%.

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